Prepara México cambios laborales clave para 2027: salario mínimo, jornada de 40 horas y T-MEC

**El cierre de 2026 marcará decisiones que impactarán salarios, jornadas e inversiones en el país.

Ciudad de México, 12 de septiembre de 2026.— México se encamina a un cierre de año marcado por tres temas que tendrán efectos directos en trabajadores y empresas: la definición del salario mínimo para 2027, el inicio de la reducción de la jornada laboral y el avance de la revisión del T-MEC De acuerdo con especialistas citados por El Economista, estos asuntos concentran buena parte de la atención de las áreas de Recursos Humanos, que durante los últimos meses del año deberán ajustar presupuestos, plantillas y estrategias para enfrentar los cambios que entrarán en vigor o tomarán forma durante 2027.

El salario mínimo será uno de los primeros asuntos sobre la mesa. En diciembre, trabajadores, patrones y autoridades definirán el incremento que tendrá la remuneración mínima el próximo año. Especialistas consultados por el medio estiman que el aumento podría ubicarse nuevamente en dos dígitos, entre 12 y 13%, aunque todavía no existe una cifra oficial. El incremento también tendrá efectos sobre otros niveles salariales. Uno de los retos identificados por las empresas es la llamada compresión salarial, fenómeno que ocurre cuando la diferencia entre quienes reciben el salario mínimo y trabajadores con mayores responsabilidades se reduce. Esto podría obligar a algunas compañías a revisar sus tabuladores para mantener la competitividad y evitar problemas para atraer y retener personal.

El otro gran cambio será la reducción de la jornada laboral. A partir del 1 de enero de 2027 comenzará la transición para pasar gradualmente de las actuales 48 horas semanales a un máximo de 40 horas en 2030. La primera etapa contempla reducir la jornada a 46 horas semanales durante 2027, para posteriormente disminuirla a 44 horas en 2028, 42 en 2029 y finalmente llegar a las 40 horas en 2030. La reforma fue publicada en marzo de 2026 y establece que la reducción no deberá significar una disminución de salarios, prestaciones ni derechos laborales.

El cambio representa una de las principales transformaciones laborales de las últimas décadas y alcanzará a más de 13 millones de personas trabajadoras. Para las empresas, sin embargo, implica revisar turnos, contratos, procesos y necesidades de personal. La discusión ya comenzó en los centros de trabajo. Algunas empresas, particularmente en áreas administrativas, ya operan con jornadas cercanas a las 40 horas, mientras que otras analizan si deberán incrementar sus plantillas para mantener sus niveles de producción ante la reducción de horas disponibles. También existe expectativa sobre los lineamientos que emitirá la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para implementar el registro electrónico de las jornadas.

El tercer factor es la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Durante septiembre se desarrolla una nueva etapa de negociaciones entre México y Estados Unidos, en un proceso que mantiene atentos a los sectores productivos debido a sus posibles efectos sobre inversión, generación de empleos y expansión de plantas industriales. Para Recursos Humanos, el T-MEC no representa únicamente una discusión comercial. Las decisiones que se adopten pueden determinar nuevos proyectos de inversión, ampliaciones de capacidad productiva y, con ello, la contratación de trabajadores en sectores vinculados con las cadenas de suministro de América del Norte.

A este escenario se suma la discusión de otras modificaciones en materia laboral que podrían avanzar durante los últimos meses del año. Entre ellas se encuentran propuestas relacionadas con derechos laborales, condiciones de trabajo y mecanismos de protección para los trabajadores. Con ello, el cierre de 2026 no será solamente un periodo de planeación presupuestal para las empresas. Será también el punto de partida para una nueva etapa del mercado laboral mexicano, en la que el aumento de los ingresos, la reducción de la jornada y la integración económica con América del Norte definirán parte importante de las condiciones de trabajo para los próximos años. Para los trabajadores, los cambios representan la posibilidad de mejores ingresos y mayor tiempo disponible fuera del empleo; para las empresas, el desafío será adaptar sus modelos de operación sin perder productividad ni competitividad. El equilibrio entre ambos objetivos será uno de los principales retos de 2027.

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