Busca Hacienda elevar el crecimiento potencial de México con inversión y productividad

**El Gobierno Federal plantea fortalecer la inversión, la infraestructura y la productividad para impulsar un crecimiento sostenido.

Ciudad de México, 30 de septiembre de 2026.— El Gobierno de México mantiene como una de sus prioridades elevar el crecimiento potencial de la economía, con una estrategia que busca fortalecer la inversión, impulsar la productividad y aprovechar la integración comercial del país con América del Norte. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha señalado que el objetivo no es únicamente conseguir un mayor crecimiento en un año determinado, sino generar condiciones para que la economía mexicana pueda expandir de manera sostenida su capacidad productiva durante los próximos años.

Este planteamiento adquiere relevancia en un contexto de crecimiento moderado. El reto para las autoridades económicas consiste en evitar que una etapa prolongada de bajo dinamismo termine reduciendo la capacidad de inversión y, con ello, el potencial de expansión de la economía. Uno de los principales instrumentos de esta estrategia es el Plan México, que contempla proyectos de infraestructura y mecanismos para incentivar la participación del sector privado. El Gobierno Federal presentó un plan de inversión para 2026-2030 que contempla recursos públicos y privados destinados principalmente a sectores como energía, transporte, agua e infraestructura productiva.

La lógica es que una mayor inversión permita ampliar la capacidad productiva del país y generar condiciones para atraer nuevos proyectos. La infraestructura resulta especialmente relevante porque puede reducir costos logísticos, mejorar la conectividad y facilitar la instalación o expansión de empresas. En este escenario también cobra importancia el nearshoring y la integración de México con Estados Unidos y Canadá. La posición geográfica del país, el T-MEC y la existencia de cadenas productivas consolidadas representan oportunidades para atraer inversiones, particularmente en sectores manufactureros y tecnológicos.

Sin embargo, aprovechar esas ventajas requiere condiciones adicionales. Especialistas del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas han señalado que México necesita recuperar la inversión, elevar la productividad y ofrecer certeza jurídica para convertir sus fortalezas comerciales en un crecimiento económico más sostenido. La inversión privada es uno de los puntos centrales. Después de un periodo de debilidad, el Gobierno Federal busca generar mecanismos que permitan que proyectos de infraestructura y desarrollo productivo puedan recibir financiamiento y avanzar con mayor rapidez.

La inversión pública también cumple una función importante. El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030 contempla una combinación de recursos públicos y privados para proyectos estratégicos. La apuesta oficial es que estos proyectos tengan efectos que vayan más allá de la construcción de infraestructura y se traduzcan en mayor actividad económica y productividad. El crecimiento potencial, además, depende de factores que van más allá del gasto gubernamental. La productividad laboral, la innovación, el acceso al crédito, la capacitación y la incorporación de nuevas tecnologías son elementos que determinan cuánto puede crecer una economía sin generar presiones excesivas sobre la inflación.

En este último punto, la transformación digital comienza a tener un papel cada vez más relevante. La adopción de inteligencia artificial, automatización y nuevas tecnologías puede aumentar la productividad de empresas y trabajadores, aunque requiere inversión en infraestructura digital y capital humano. El Gobierno Federal también busca fortalecer los ingresos públicos para contar con mayor margen de maniobra. Para 2027, Hacienda proyecta ingresos tributarios por 6.26 billones de pesos, con un crecimiento real respecto al cierre estimado de 2026.

El desafío consiste en mantener unas finanzas públicas sostenibles sin reducir el espacio destinado a la inversión. Una economía que crece poco genera menores ingresos, mientras que una menor inversión puede limitar todavía más su capacidad de expansión. Esta relación ha sido señalada por especialistas como uno de los riesgos de mantener durante demasiado tiempo un crecimiento bajo. Por ello, Hacienda busca que la política económica no se concentre únicamente en los resultados inmediatos del Producto Interno Bruto, sino en construir condiciones para elevar la capacidad productiva del país.

La revisión del T-MEC será otro factor determinante. Una mayor integración con América del Norte puede favorecer nuevas inversiones y exportaciones, pero para aprovecharla México necesita infraestructura suficiente, disponibilidad energética, trabajadores capacitados y condiciones que permitan desarrollar proyectos de largo plazo. El escenario plantea así una tarea de mediano plazo: convertir la estabilidad macroeconómica y la posición estratégica de México en una plataforma para crecer más. El objetivo no consiste solamente en que el PIB avance durante un determinado trimestre o año, sino en elevar la capacidad de la economía para producir, invertir y generar empleos de manera sostenida.

Para Hacienda, el crecimiento potencial será uno de los indicadores centrales de la política económica de los próximos años. La combinación de inversión pública, participación privada, infraestructura, productividad, innovación y mayor integración comercial será determinante para definir si México logra ampliar su capacidad de crecimiento. La apuesta del Gobierno Federal apunta, en última instancia, a que el crecimiento deje de depender únicamente del comportamiento coyuntural de los mercados y encuentre nuevos motores en la inversión y la productividad. El resultado dependerá de la capacidad para convertir los proyectos anunciados en infraestructura, nuevas empresas, empleos y mayor actividad económica.

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