**En el marco del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, la administración federal proyecta mantener la producción de crudo en 1.8 millones de barriles diarios y diversificar inversiones hacia fuentes renovables para fortalecer la certidumbre económica.
Ciudad de México a 18 de marzo de 2026.- Durante la conmemoración de la Expropiación Petrolera, el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, presentó la nueva hoja de ruta a largo plazo para Petróleos Mexicanos (Pemex). Este plan estratégico plantea un equilibrio técnico y financiero que busca reducir la vulnerabilidad del país frente a la volatilidad de los mercados externos, apuntando a una mayor autonomía, especialmente en el suministro de gas natural.
Uno de los puntos focales de la estrategia es mitigar la alta dependencia de importaciones en materia de gas. Actualmente, México adquiere del extranjero, principalmente de Texas, cerca del 75 por ciento del volumen que consume el mercado interno. Para revertir esta tendencia, la directriz oficial contempla optimizar la infraestructura de captura, disminuir drásticamente la quema de gas a la atmósfera y elevar la producción nacional. Estas acciones representan un paso clave para asegurar el abastecimiento ininterrumpido del sector industrial y eléctrico, lo que se traduce en un entorno de mayor confianza para las inversiones en el país.
En el renglón de la extracción, el plan establece una política de estabilización: mantener la producción de petróleo en 1.8 millones de barriles diarios. El objetivo es garantizar el suministro para el sistema nacional de refinación sin incurrir en la sobreexplotación de los yacimientos. La visión innovadora de este modelo radica en que el crecimiento futuro de la demanda energética no recaerá en los combustibles fósiles, sino que será absorbido mediante el desarrollo de fuentes renovables como la energía solar y eólica. Con ello, Pemex abre la puerta a la cogeneración de energía limpia e incluso a la participación en sectores estratégicos como el del litio.
Para dar viabilidad financiera a estos objetivos, el Ejecutivo formalizó la promulgación de las leyes secundarias en materia energética. Destaca la implementación del “Derecho Petrolero para el Bienestar”, un nuevo régimen fiscal simplificado que permitirá capitalizar a la empresa productiva del Estado. Con este respaldo normativo y el impulso a nuevas obras de infraestructura —como la reciente plataforma marina instalada en Veracruz—, las perspectivas para el sector apuntan hacia una modernización sostenible que equilibra la eficiencia operativa, el saneamiento de las finanzas públicas y el compromiso de México frente al cambio climático.



