**Gracias a una mayor eficiencia en el cobro de impuestos y el combate a la evasión, los ingresos tributarios se han convertido en el principal pilar financiero del país, superando incluso a los ingresos petroleros.
Ciudad de México 18 de octubre de 2025.- La estrategia fiscal implementada por el Gobierno Federal está rindiendo frutos notables, consolidando la recaudación de impuestos como la principal fuente de ingresos para las arcas públicas. Un informe reciente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) revela que, gracias a las medidas de fiscalización y a la ampliación de la base de contribuyentes, los ingresos tributarios han mostrado un crecimiento robusto y sostenido.
Este resultado positivo ha permitido al gobierno fortalecer las finanzas públicas y garantizar la suficiencia presupuestaria para los programas sociales y los proyectos de infraestructura prioritarios, sin necesidad de recurrir a un mayor endeudamiento. El desempeño del Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha sido clave en este logro, implementando mecanismos más eficientes para el cobro de impuestos y cerrando espacios a la elusión y evasión fiscal, prácticas que en el pasado mermaban la capacidad financiera del Estado.
Analistas económicos destacan que la solidez de los ingresos tributarios otorga una mayor estabilidad a la economía nacional, especialmente en un contexto de volatilidad en los precios internacionales del petróleo. Al depender menos de los ingresos petroleros, el país demuestra una mayor resiliencia financiera y una gestión hacendaria más responsable y moderna.
El incremento en la recaudación refleja también una mayor cultura contributiva por parte de la ciudadanía y las empresas, que perciben que sus aportaciones se traducen en bienes y servicios públicos. Este círculo virtuoso, donde la eficiencia gubernamental incentiva el cumplimiento fiscal, es fundamental para el desarrollo sostenible y la disminución de las brechas de desigualdad en el país.
Con finanzas públicas sanas, el Gobierno Federal refrenda su compromiso de manejar con austeridad y transparencia los recursos de la nación, asegurando que cada peso recaudado se invierta en el bienestar de las familias mexicanas y en el progreso de México.



