**La estrategia comercial del país apuesta por la eliminación de barreras tarifarias para fortalecer la competitividad de América del Norte y proteger las cadenas de suministro.
Ciudad de México a 20 de Marzo de 2026.- De cara al inicio de las conversaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el gobierno mexicano ha trazado una ruta clara: negociar la eliminación total de aranceles en industrias estratégicas, particularmente la automotriz, el acero y el aluminio. El objetivo principal es retomar las condiciones de libre comercio que benefician el dinamismo económico de la región.
Durante las recientes mesas de diálogo, las autoridades mexicanas, encabezadas por la presidenta Claudia Sheinbaum y la Secretaría de Economía, han expuesto argumentos técnicos que demuestran la interdependencia económica de Norteamérica. Los datos respaldan que la producción en México no resta oportunidades a sus socios comerciales, sino que, por el contrario, la generación de un empleo en el territorio nacional se traduce en la creación y soporte de puestos de trabajo en Estados Unidos y Canadá.
El sector automotriz, siendo uno de los pilares de exportación nacional, observa de cerca este proceso. Actualmente, la exigencia de cero aranceles busca no solo proteger las inversiones ya establecidas y la generación de empleos locales, sino blindar a la región frente a la competencia de los mercados asiáticos. Mantener una política sin barreras comerciales permite que ensambladoras y proveedoras de autopartes operen con certidumbre, reduciendo costos de producción que finalmente benefician al consumidor.
La postura mexicana se presenta con un enfoque de colaboración regional. En lugar de una confrontación tarifaria, México plantea que un T-MEC sin fricciones arancelarias es la herramienta más eficaz para consolidar a Norteamérica como el bloque económico más competitivo, seguro y resiliente del mundo.



