**La reconfiguración de las cadenas de suministro y las ventajas del T-MEC impulsan la llegada de cientos de proyectos de inversión.
Ciudad de México 22 de octubre de 2025.- México afianza su papel como un destino estratégico para la inversión industrial en 2025, capitalizando eficazmente la tendencia global del nearshoring. La búsqueda de cadenas de suministro más cortas, resilientes y cercanas al mercado de Estados Unidos ha colocado al país en una posición privilegiada que comienza a materializarse de forma tangible.
Analistas económicos y cámaras industriales reportan que el flujo de inversión extranjera directa (IED) mantiene una trayectoria positiva, impulsada por la reubicación de operaciones. Se estima que durante este año se concrete la instalación de cerca de 400 nuevas empresas, muchas de las cuales iniciaron sus procesos de anuncio y exploración en los dos años previos.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) funciona como el pilar de esta tendencia, ofreciendo certidumbre arancelaria y reglas claras que incentivan a empresas, principalmente asiáticas y europeas, a producir desde territorio mexicano para el bloque norteamericano.
Los sectores que lideran esta ola de inversiones son el manufacturero, con un énfasis particular en la industria automotriz —especialmente en el segmento de autopartes y vehículos eléctricos—, seguido por el de electrodomésticos, electrónica y dispositivos médicos.
Este fenómeno no solo se refleja en la construcción de nuevas plantas, sino también en la expansión de parques industriales existentes y el fortalecimiento de la infraestructura logística. Estados del norte y del Bajío, como Nuevo León, Coahuila y Querétaro, continúan siendo los principales receptores de estos capitales, aunque se observa un interés creciente por desarrollar nuevos corredores industriales.
El impacto más significativo del nearshoring se observa en la creación de empleo formal y la demanda de personal técnico calificado, lo que representa una oportunidad para el desarrollo del capital humano en el país. Si bien persisten retos en materia de infraestructura energética y abasto de agua, la tendencia confirma la integración de México como un componente esencial en la cadena de valor de América del Norte.



